Inicio arrow Opinión arrow Opinión arrow Vale más una imagen que mil palabras 23 de noviembre de 2017

El próximo jueves, 29 de enero de 2009, se celebrará la Jornada de presentación del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) en España, en la Sala de Actos del Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona (ICAB). Copresentará el acto el Presidente de Honor del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch. +

 

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15 de diciembre de 2007

Vale más una imagen que mil palabras


Javier Raluy

Criminólogo.


Recientemente he tenido la oportunidad de impartir un curso dirigido a las Policías Locales de Canarias, curso que abordaba el fenómeno de la violencia en el deporte y otros tantos aspectos de interés criminológico, tales como: la criminalización de actividades ligadas a la práctica deportiva; el deporte como herramienta de política criminal; el rol de las policías locales en la prevención de la violencia en el deporte base, las victimaciones (delictivas o no) derivadas de eventos deportivos, y otros tantos asuntos de interés. El curso ha tenido un valor considerable, no tanto por los nuevos conocimientos que uno pudiera adquirir, sino por el grado de sensibilización logrado entre los participantes del mismo. Además, la citada oferta formativa organizada por la Academia Canaria de Seguridad, ha permitido el intercambio de experiencias profesionales entre los agentes pertenecientes a las distintas Jefaturas de Policía Local de la Comunidad Autónoma de Canarias. De entre las múltiples conclusiones obtenidas durante el desarrollo de la actividad formativa referida, destaca el consenso respecto a la necesidad de articular distintos tipos de medidas preventivas para afrontar la violencia que se genera en el deporte base en general, y especialmente en el fútbol, destacando que las iniciativas o medidas naturaleza policial resultan estériles sin son ejecutadas de manera aislada y desorganizada.

A corto plazo, la intervención policial es la respuesta necesaria a un incidente violento localizado y limitado, la solución aparente e inmediata a un conflicto social o a un problema de seguridad pública. A pesar de ello, entiendo que además de actuar como “apaga-fuegos” (entiéndase el sentido dado a esta palabra), nuestras Policías Locales deben tener una participación más activa en la prevención de la violencia en el ámbito del deporte. La naturaleza de estos cuerpos de seguridad, su proximidad a la ciudadanía y los múltiples servicios policiales, derivados de la celebración de eventos deportivos, que se realizan a lo largo de una semana cualquiera, son sólo algunos ejemplos de la necesidad de contar con el sector profesional referido. En todo caso, entiendo que el marco jurídico que afecta a nuestro país y a las distintas Comunidades Autónomas es suficientemente claro en este sentido, a pesar de las interpretaciones malintencionadas que siempre podemos encontrar.  

A pesar de lo expuesto en el párrafo anterior, la limitación de recursos humanos existentes en las Jefaturas de Policía, unido a la necesidad de priorizar necesidades en materia de seguridad pública y a la obligación de buscar soluciones a medio y largo plazo, nos conducen a buscar nuevas fórmulas. Entiendo que la solución pasa por lograr un mayor grado de sensibilización y compromiso entre aquellos que practican, dirigen o participan directamente de la actividad (dentro o fuera del terreno de juego). Es decir, “responsabilizar” a los miembros de la comunidad deportiva de lo que pase antes, durante y después del encuentro deportivo. Evidentemente, dicha premisa tiene una serie de límites, aunque se debe tratar de alcanzar el mayor grado de responsabilidad posible entre todos los agentes sociales. Es aquí donde juegan un papel determinante las distintas federaciones deportivas, papel que debe ser asumido acorde al ordenamiento jurídico competente. De la lectura de las diversas Leyes del Deporte que encontramos en nuestro país, se desprende de manera clara cuales son las funciones de las federaciones deportivas, entidades que están bajo la tutela de las Administraciones Públicas y que tienen la obligación organizar o tutelar las actividades y competiciones deportivas oficiales (en el caso de las federaciones autonómicas, aquellas desarrolladas en la Comunidad Autónoma de la que se trate). Las Federaciones Deportivas son conscientes de su grado de responsabilidad (responsabilidad compartida) respecto a los problemas de violencia que les afecta, consecuentemente recogen en sus reglamentos y circulares, los preceptos que deben cumplirse. A modo de ejemplo, valga recordar el artículo 132 del Reglamento General Deportivo de la Federación Canaria de Fútbol que recoge los siguientes puntos:

1. Los clubes son responsables de que los partidos que se celebren en sus campos se desarrollen dentro del buen orden deportivo, además de que estén debidamente organizados los servicios propios del terreno de juego, vestuarios y demás dependencias e instalaciones y, al menos, acreditar documentalmente haber solicitado la presencia de la fuerza pública, con expresa obligación de entregar copia de la solicitud al árbitro para que se adjunte al acta del encuentro. No obstante, la Federación podrá determinar categorías que no estén afectadas por dicha obligación.


2. Cuando la fuerza pública no este presente, los clubes que actúen como "locales" dispondrán de un servicio de seguridad compuesto por directivos o colaboradores de la propia entidad, que deberán identificarse ante el arbitro antes del inicio del partido e incluso. En algunos casos se podrá exigir al club que adopte otras medidas conducentes a garantizar la seguridad e independencia de la actuación del árbitro.

A pesar de lo expuesto, el grado de confusión se agudiza cuando comparamos la realidad de nuestro entorno más próximo, con las respuestas dadas por el legislador. De tal forma, mientras a nivel estatal resulta posible encontrarnos con disposiciones normativas como la   LEY 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, que prohíbe a través de su artículo 4 la introducción, venta y consumo de toda clase de bebidas alcohólicas en las instalaciones en las que se celebren competiciones deportivas o la venta de productos que, en el caso de ser arrojados, puedan producir daños a los participantes en la competición o a los espectadores por su peso, tamaño, envase o demás características”, en nuestras comunidades autónomas, en nuestras ciudades y pueblos seguimos apreciando que algo falla de manera descarada, imprudente e interesada. Para tratar de explicar esto último, y como dice el dicho,  vale más una imagen que mil palabras”, les hago llegar a una foto tomada hace algunos meses, una foto que refleja una realidad cotidiana que se manifiesta en cualquiera de los campos de fútbol base y regional que encontramos en nuestro país.

Estadio de fútbol base-amateur. Cantina del estadio durante el descanso de un encuentro:

 


 

 

 

Modificado el ( 15 de diciembre de 2007 )
 
 

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