Inicio arrow Opinión arrow DESDE OTRO ÁNGULO arrow ¿Y por qué no un Campeonato mundial/europeo de Ligas Profesionales? Por Javier Rodríguez Ten 15 de diciembre de 2019

El próximo jueves, 29 de enero de 2009, se celebrará la Jornada de presentación del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) en España, en la Sala de Actos del Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona (ICAB). Copresentará el acto el Presidente de Honor del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch. +

 

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28 de noviembre de 2012
¿Y por qué no un Campeonato mundial/europeo de Ligas Profesionales?

J
avier Rodríguez Ten

En el momento actual, tanto las asociaciones continentales (en nuestro caso, UEFA) como FIFA han asumido un rol monopolístico en la gestión del fútbol internacional que ni siquiera el COI ha sido capaz de socavar (véanse las debilitadas y descafeinadas selecciones que compiten en los Juegos Olímpicos, celebrados meses después del Campeonato del Mundo de FIFA).

Las selecciones nacionales disputan numerosos partidos de largas liguillas clasificatorias para las Copas continental (en nuestro caso, Eurocopa) y mundial de fútbol, amén de diferentes encuentros amistosos preparatorios/recaudatorios, lo cual es lógico y lícito (lo único sobre lo que se puede discutir es la proporcionalidad del retorno que se asigna a los Clubes y los deportistas). De manera añadida, dichas organizaciones son las que organizan y gestionan las competiciones internacionales entre clubes profesionales de ámbito continental (en nuestro caso, Europa League y Champions) e internacional (mundialito de Clubes).

Si bien en el caso de las competiciones de Clubes éstos (que son los que ceden a los futbolistas a las selecciones nacionales) obtienen un retorno económico interesante, en el sentido de que “sus” jugadores generan beneficios para la entidad, en el caso de las competiciones de selecciones nacionales dicha circunstancia se diluye o minimiza, corriendo con el riesgo de las consecuencias de una posible lesión (a pesar del posible seguro contratado, que no cubre el desvalor deportivo que implica su baja médica), con los inconvenientes derivados de la acumulación de cansancio (por viajes y partidos) e incluso con la imposibilidad de contar con el deportista en determinados partidos, por solaparse la competición de clubes con la de selecciones nacionales.

En un momento en el que el debate se centra en lo referente a la legalidad/oportunidad/lógica de la participación internacional de las selecciones autonómicas (resuelta por el Tribunal Constitucional, y una vez más en la misma dirección), creo oportuno aportar o abrir un debate complementario, que seguro que no me es atribuible a título de originalidad: ¿y por qué no instaurar una competición de selecciones de Ligas Profesionales, en las que participarían los jugadores con licencia federativa en las mismas, prescindiendo de su nacionalidad, su Club y su elegibilidad con una u otra selección nacional? ¿Imaginan a la selección de la LFP jugando contra la selección de la Premier League, o de la Bundesliga? ¿Cristiano Ronaldo, Messi, Falcao, Xabi, Casillas, etc., juntos en competición oficial, defendiendo la camiseta de la Liga Nacional de Fútbol Profesional, prescindiendo de cualquier polémica entre clubes, o de consideraciones políticas? Difícil… pero no imposible.

¿Y qué sería necesario para que este proyecto viera la luz?
En primer lugar, el visto bueno de los clubes en que juegan los seleccionados (lo que, asignándoles un retorno proporcional y justo sobre los ingresos publicitarios y audiovisuales generados, que serían muchos, no parece obstáculo; y si bien los Estatutos de las Ligas profesionales podrían obligar a aportar a los jugadores, entendemos que debería tratarse de una opción voluntaria, que el campeonato debería ser lo suficientemente atractivo en términos económicos y deportivos como para ceder de buen grado a los mismos).

En segundo lugar, el beneplácito de los jugadores. Si también se les facilita un retorno económico proporcional y justo, incluso habilitando opciones que pudieran ser explotadas de manera complementaria pero directa por ellos (por ejemplo, la marca de botas, o alguno de los logotipos a lucir), en el marco de una competición prestigiosa, entendemos que no habría problema alguno.

En tercer lugar, el interés de las diferentes Ligas Profesionales de fútbol por participar en el campeonato, que consideramos obvio; es claro que la participación daría derecho a percibir parte de los ingresos obtenidos.  

En cuarto lugar, la no oposición por parte de las entidades rectoras del deporte en los Estados donde radican las Ligas Profesionales (en nuestro caso, el Consejo Superior de Deportes), lo que en gran parte dependerá del quinto factor, al que aludiremos posteriormente. No obstante, de existir algún tipo de problema, y al no tratarse de una competición oficial ni representativa del Estado, sino de un evento privado, dicha oposición sería muy cuestionable desde un punto de vista jurídico.

Finalmente, y lo más complejo, deben dar su visto bueno UEFA y FIFA. Aunque sería factible organizar y celebrar dicho campeonato en paralelo (el problema sería de fechas), es obvio que el poder de dichas entidades y la necesidad de que el fútbol internacional se dispute de manera coordinada y pacífica no sólo lo aconseja, sino que lo hace necesario. A tal fin, dichas organizaciones (y, “en cascada”, la RFEF) obtendrían también un porcentaje de los ingresos obtenidos. Obviamente, la decisión de dichas entidades estará fundamentalmente condicionada por el posible impacto negativo que esta nueva competición podría generar en los ingresos obtenidos por sus competiciones de selecciones nacionales.

En este sentido, la clave son las fechas, toda vez que además hay que tener en cuenta que los jugadores necesitan su descanso. Pero con una adecuada gestión de las mismas, esta nueva competición podría ser factible. “Sólo” hace falta cambiar el modelo, y dos años disputando partidos para clasificarse para una fase final se nos antoja excesivo. ¿Eliminatorias en vez de liguillas? ¿Fase previa entre selecciones de menor nivel antes de competir con las de mayor entidad? ¿Encadenar el derecho a participar en la Copa del Mundo a partir del resultado obtenido en cada competición continental? ¿Fases clasificatorias concentradas? Opciones hay, pero la agenda y la calculadora mandan. Y cuidado, que ya ha habido un partido de “la roja” que carecía de interés económico para ser televisado… precedente de lo que puede venir en adelante, es decir, del resquebrajamiento del modelo de gestión audiovisual por parte de UEFA y FIFA en partidos amistosos o en encuentros oficiales asimétricos.

A mi me gusta la idea. ¿Algún aficionado al fútbol se opondría a la misma?



Modificado el ( 28 de noviembre de 2012 )
 
 

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