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19 de octubre de 2012
El asesinato de Lutz Eigendorf

Por Javier Torres Cifuentes

La historia de Lutz Eigendorf,  jugador alemán de los años 70, podría servir perfectamente para escribir una novela, o un guion de cine.

Como sabemos, después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó dividida en dos partes: una, la del Este, comunista, en manos de los polacos y soviéticos, y la otra, la Occidental, controlada por ingleses, franceses, y norteamericanos, cuya idea era construir una Alemania Federal, uniendo sus territorios.
 
Esa separación del país en dos bandos tan opuestos afectó también al fútbol. Un ejemplo fue cuando, en el Mundial de 1974, celebrado en Alemania Occidental, fueron encuadrados en el mismo grupo de clasificación ambos combinados alemanes, para evitar un futuro choque a vida o muerte en cuartos o semis. El partido lo ganó Alemania Oriental por 1 a 0, hecho que fue aprovechado por estos para ensalzar la pureza del fútbol amateur del país comunista frente al capitalista de la Alemania Federal, que ya pagaba millonadas a sus jugadores. Aun así, finalmente los "capitalistas" se llevaron la final de su Mundial frente a Holanda. Pero esa es otra historia.

Uno de los jugadores con más proyección de Alemania Oriental era Lutz Eigendorf, nacido en 1956, un defensa de técnica depurada y gran fortaleza física. Desde 1974 defendía los colores del Dynamo de Berlín, que era el equipo de la “Stasi” (policía secreta del régimen comunista de la parte este de Alemania, encargados entre otras cosas de impedir y castigar posibles fugas sus ciudadanos al este). Por tanto, el Dynamo de Berlín era considerado el brazo deportivo del gobierno, y una de sus grandes figuras era  Lutz, apodado "el Beckenbauer del Este".

El 20 de marzo de 1979, Lutz y sus compañeros del Dynamo viajaron a la ciudad de Giessen para jugar un amistoso contra el FC Kaiserslautern, equipo de la Alemania Occidental. Lutz Eigendorf, aprovechó el partido para escapar de la Stasi y fichar por el Kaiserslautern, en busca de una vida mejor en el lado capitalista del país. La FIFA le sancionó durante un año por considerar que el método por el cual Eigendorf había fichado por su nuevo club era poco limpio. Durante ese tiempo se convirtió en entrenador de las categorías inferiores del equipo, a la espera de poder jugar. Mientras tanto en Alemania Oriental, la Stasi se tiraba de los pelos por un hecho que consideraban no sólo alta traición, sino una muestra de los fallos de su sistema de represión. La esposa de Lutz Eigendorf así como su hija, fueron sometidas a una fuerte vigilancia, y evidentemente se les prohibió reunirse con él al otro lado del muro. Al poco tiempo obligaron a Gabriele, que así se llamaba la esposa, a divorciarse de él y a casarse con alguien afín al régimen y a la policía.

El presidente de su antiguo club, Erich Mielke, era además autoridad máxima de la Stasi, por lo que se tomó muy a pecho la huida de su jugador. Y más aún cuando llegó a sus manos una entrevista en la que Lutz, al otro lado del muro, criticaba duramente al régimen comunista.

Con esas declaraciones, Lutz Eigendorf había firmado, sin saberlo, su sentencia de muerte.

El sábado 5 de marzo de 1983, tras un partido contra el Bocuhm, Lutz salió a tomar unas cervezas. Poco después de las 23 horas, su Alfa Romeo de color negro se estrellaba contra un árbol en la carretera de Braunschweig. A las 34 horas moría en el hospital. El futbolista no llevaba cinturón de seguridad, y en su sangre había una tasa de alcohol de 2,2, por lo que la única teoría que se consideró en ese momento acerca de la causa de su muerte fue la del accidente.

Pero años después, y gracias al trabajo de investigación del periodista Heribert Schwan, la verdad salió a la luz. Unos agentes secretos de la Stasi habían drogado a Lutz con veneno y alcohol, para luego simular distraerse, y conseguir que el futbolista escapase. Pero eso era sólo una parte del plan. Eigendorf, borracho y drogado cogería el coche preso del pánico, y huiría despavorido, para, en una carretera con múltiples curvas, encontrarse de frente, y en el carril contrario, a otros agentes de la Stasi, que le deslumbraron con las luces de sus coches, provocando el accidente que acabaría con la vida del jugador.

Cuando se destapó este claro caso de asesinato político, la policía volvió a abrir los archivos de la Stasi (disuelta en 1989). En la página 22 de esos archivos encontraron las palabras "cegar", y "veneno", al lado del nombre de Lutz Eigendorf. La operación se llamaba "Tod dem Verräter", que quiere decir "Maten al traidor".


 
Modificado el ( 19 de octubre de 2012 )
 
 

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