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23 de julio de 2012
Ronnie Wallwork, historia de una decepción

Por Javier Torres Cifuentes. IUSPORT

La historia de hoy se refiere a uno de esos “juguetes rotos” del fútbol, fascinantes personajes, anti-héroes, de los que nos gusta tanto saber. Y es que encontramos el mismo interés o más en historias de carreras truncadas que en las de ídolos de trayectoria triunfante. Por lo menos un servidor.

Nuestro protagonista de hoy se llama Ronnie Wallwork, y pasó de ganar la antiguamente conocida como Copa Intercontinental (hoy, Mundial de Clubes) con el Manchester United a ser condenado a 15 años de prisión por robar coches de alta gama para después venderlos por piezas.

Ronnie Wallwork era un central duro pero con buena salida de balón, tanto es así, que alternaba su posición en el centro de la defensa con la de mediocentro, siendo uno de los miembros más destacados de las inferiores del Manchester United.

Titular con la selección inglesa sub’ 17que jugó el Mundial Juvenil de Malasia (junto a Michael Owen, por ejemplo), Wallwork tenía por delante un futuro a priori brillante. Su mayor defecto era su carácter conflictivo, dentro y fuera del campo (típico jugador inglés rudo y agresivo).

Con todo, el eterno mánager de los “Red Devils”, Alex Ferguson, había depositado bastantes esperanzas en Wallwork, así que le hizo debutar el 25 de Octubre de 1997 ante el Barnsley, a los 20 años.

Como es normal en los equipos ingleses, el United cedió a nuestro protagonista al Carslile, al Stockport, y por último a un equipo belga con el que tenían un acuerdo de colaboración, el Royal Antwerp. En Bélgica, Wallwork hizo bien su trabajo, y se implicó mucho con el equipo, cuyo objetivo era ascender a la primera división del país, objetivo que después de una gran temporada, dependía de un partido de promoción, una final digamos, contra un equipo llamado La Louvière. El partido lo ganaron estos últimos, y por tanto, ascendieron, siendo el culpable de esta situación, según Wallwork, el árbitro, así que, tomándose la justicia por su mano, golpeó y cogió del cuello al árbitro que les había dejado, al parecer, sin su ansiado premio.

La FIFA, debido a este incidente, le prohibió jugar en un equipo afiliado a ellos de por vida. Sólo la mediación del Manchester logró que esa pena se redujese a no poder jugar en Bélgica. Vamos, que se pasó de una sanción que le podría haber retirado a otra que, literalmente, le debió dar igual (hacer carrera en Bélgica no parecía estar entre sus prioridades).

Tras este turbio incidente, Wallwork volvió a la disciplina de los “Red Devils”, y Ferguson empezó a darle minutos en el primer equipo. Así, en dos temporadas, logró ganar la Intercontinental, y la Premier League. Aun así, se estancó un poco, y entre su difícil carácter, y la llegada de centrales de renombre como Laurent Blanc, el Manchester decidió que era el momento adecuado para darle salida.

Así, Wallwork aterrizó en el West Bromwich Albion, un equipo que desde el primer momento le dio responsabilidades y confianza, y en el que se convertiría en pieza clave, logrando incluso el trofeo al mejor jugador de la temporada en 2005.

Pero los años dorados no iban a durar para Wallwork. Dos temporadas después era cedido al Barnsley, debido a un bajón en su rendimiento. Cuando sólo llevaba dos partidos con su nuevo equipo, una noche de copas en el Sugar Lounge de Manchester se iba a convertir en el principio del fin para el bueno de Ronnie Wallwork. El ex novio de su pareja, en un ataque de celos, le apuñaló repetidas veces en la pierna, abdomen, y espalda. La recuperación fue dura, y pese a intentar volver a jugar en equipos como el Huddersfield o el Sheffield Wednesday, en 2008 decidió poner fin a su carrera como futbolista, emprendiendo diversos negocios, todos turbios, y todos fracasados.

En la espiral hacia el infierno en la que estaba sumido Wallwork, cualquier decision que tomaba resultaba peor que la anterior, y así, decidió embarcarse en el ‘prolífero’ negocio de robar coches de lujo para después venderlos por E-bay. Pillado “in fraganti” por la policía, y culpable auto-declarado, Wallwork ha sido recientemente condenado, a sus 34 años, a 15 de prisión.

Seguramente nadie se imaginaba este final para un jugador tan prometedor, lo cual nos hace recordar lo difícil que es mantenerse ahí arriba, y lo fácil que es caer a lo más bajo.

Javier Torres Cifuentes es corresponsal de IUSPORT en el Reino Unido de Gran Bretaña.

Modificado el ( 23 de julio de 2012 )
 
 

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